En Sanlúcar de Guadiana (Huelva), mi pueblo natal, como ya he dicho, mis padres, por razones que no vienen a cuento, hicieron una íntima amistad con una señora de esta localidad. Era Carmen una mujer de carácter alegre y divertido, con un excelente sentido del humor, dispuesta siempre a pasarlo bien y hacérselo pasar a los que la rodeaban. Conservaba en su memoria muchos dichos agudos y chascarrillos dispuesta a citar en el momento oportuno. Uno de los que más me llamó la atención fue la carta que “La Triburcia”, imaginaria señora, recientemente viuda, le escribe a su hijo en ocasión de encontrarse éste haciendo la mili, comunicándole el fallecimiento de su propio esposo y padre del militar.Le dice así :
Querido jomío Crisóstomo delarma
Magradaría que al recibo de esta te encuentres en la menos cabá salú que yo para mí deseo, porque semos y no semos más que de lo que comemos.
Jomío, saberás como se ha muerto tu pare, pues no tengas recomello drenguno, pues tuvo un enterramiento muy insolente y grave, asistieron los fandanguillos con refajos coloraos y velas en los zorriales, lo mesmico que el día que nos casamos yo y tu pare, que Dios le dé tanta salú como yo para ti deseo. Hubo misa de tres en carrajilera, la pedricó el muy Insolentísimo Señor de las Calzas Verdes, el hijo del Perico el mellao, el cual dice la gente destruida que estuvo muy importunísimo, recordando las hazañas de tu pare que cuando fue arcarde nos ganó los votos a estacazos.
Jomío, saberás que el hijo de la tía Felisa ha salido con la pimpirulada de querer ser cerdote para preseguir las mágenes. La vaca negra ya está mejó, pero los dos hijos de la Colasa se han muerto.
Sin más por esta se despide de ti tu madre que ni lo es ni verte desea.
Triburcia
Pordata:
Cuando me escribas me pones, viuda de tu pare, riverte negro. Adios jomío
Puede que haya quien lea esto y no le haga gracia. Es un escrito muy exagerado cuya protagonista se expresa del modo que sabe, y lo hace textualmente como tiene costumbre hablar; si no se entra en contexto es complicada su comprensión.
Cordial saludo. Jesús F. Sanz